De lunes a viernes, Marta lleva la contabilidad de una empresa de transporte en Valencia. Los sabados hace los libros de tres restaurantes como autonoma y, desde marzo, forma parte de la junta directiva de una asociacion de vivienda. Las tres cosas son ciertas y las tres ocurren ahora. LinkedIn permite registrar todas como puestos actuales, pero eso no resuelve el orden ni aclara si conviene hacerlo.
El perfil parte de una idea sencilla: una persona, un empleo. Cuando le das varios, sigue teniendo que elegir uno para los huecos en los que solo cabe uno, y esa eleccion se puede orientar.
Tres sitios del perfil que eligen por ti
No se comportan igual, y conviene mirarlos por separado.
El titular es la frase que aparece bajo tu nombre. Por defecto suele copiar uno de los puestos actuales mientras no escribas el tuyo, y con varios puestos abiertos nada garantiza que copie el que te interesa. Escribelo a mano. Un titular propio no se mueve cuando incorporas un cargo nuevo, y esa es toda la gracia.
La parte alta del perfil muestra por lo general un solo empleador junto a tu nombre, a veces con su logotipo. En principio puedes elegir ese empleador y decidir el orden de los puestos simultaneos, aunque el nombre de esas opciones cambia y no siempre coincide entre la aplicacion y la web. Revisa el resultado tras cada cambio: un puesto recien creado tiende a colocarse el primero.
Queda la ficha que ve un seleccionador en sus resultados de busqueda: un recuadro con nombre, titular, ciudad y, casi siempre, un solo puesto actual. Nadie fuera de LinkedIn puede asegurar el criterio con el que se ordenan esos resultados, y no voy a fingir lo contrario. Lo observable es que el recuadro es diminuto, y a partir de ahi se decide si alguien abre tu perfil. Si pone "Fundadora, Cuentas del Sabado" y la busqueda era de una responsable de contabilidad, el clic no llega.
El puesto que figura primero entre los actuales es el que casi todo el mundo toma por tu trabajo. Lo restante se lee como contexto.
El orden: decide el cargo que va delante
Empieza por el lector que te importa en este momento. Si buscas tu siguiente empleo por cuenta ajena, el trabajo principal va delante y la actividad paralela debajo. Si el negocio propio es el destino al que te diriges, puede ir primero, pero asume que quien selecciona para puestos de plantilla te va a leer como alguien con un pie fuera.
Algunos ajustes sobre las entradas:
- Di la escala real. "Contabilidad para tres restaurantes independientes, unas cinco horas semanales" tranquiliza bastante mejor que un cargo solemne sin descripcion.
- Rellena el tipo de empleo si el campo existe. Marcar autonomo, freelance o jornada parcial explica media historia sin que tengas que escribirla.
- Un solo asunto en el titular. Dos cargos pegados con un separador se leen como indecision. El segundo cabe en el apartado de presentacion.
El curriculum tiene sus propias reglas, y nuestro texto sobre el segundo empleo en el CV se ocupa de ese documento. Hay un punto que une ambos. Si generas el CV a partir del perfil con una herramienta como Postulit, lo que figura en los puestos actuales es lo que aparece arriba del CV generado, y en ese orden. Arregla el orden una vez en LinkedIn y el documento lo hereda.
La lectura de tu jefe y la de un seleccionador
Tu responsable, o alguien de recursos humanos, ve una actividad paralela visible y se hace tres preguntas en silencio: si ocurre en horario de trabajo, si compite con la empresa o toca a sus clientes, si esa persona prepara su salida. Un alta de autonomo en un sector sin relacion, con las horas a la vista, contesta a las tres. Una consultoria en el sector de tu propio empleador, colocada delante en el titular, no contesta a ninguna.
Aqui el asunto tiene nombre propio. Se habla de pluriempleo cuando hay dos contratos por cuenta ajena y de pluriactividad cuando un contrato convive con el alta de autonomo, al menos en el vocabulario habitual de la Seguridad Social. Antes de hacer visible nada, relee tu contrato: un pacto de plena dedicacion, una clausula de no competencia o una politica interna de conflicto de intereses pueden exigir que informes o que pidas permiso, y las reglas cambian con el contrato, el convenio y el pais; esto es una advertencia de prudencia y no asesoramiento legal.
El seleccionador se pregunta otras cosas: si vas a tener disponibilidad completa, si la actividad paralela se acaba al incorporarte y si deseas que se acabe, si el empleo principal es firme o es el que se apaga. Dos frases de descripcion con horas y alcance despejan casi toda esa duda.
Cuenta ademas el orden de las noticias. Si tu empresa va a enterarse, mejor que sea por ti y no por una notificacion. Los perfiles suelen avisar a la red de los puestos nuevos salvo que hayas desactivado ese aviso, y tus colegas forman parte de tu red.
Un asiento en un consejo no es un negocio propio
Un puesto de consejero, un lugar en el patronato de una fundacion, la junta de una asociacion o un papel de asesor sin sueldo se leen casi siempre como un merito. Indican que un grupo confia en tu criterio y rara vez despiertan la pregunta sobre tu tiempo. Muchos perfiles los llevan a un apartado de voluntariado, visibles sin competir por el primer lugar. Un consejo retribuido se parece ya a un trabajo y puede figurar entre los puestos, debajo del principal.
Una actividad por cuenta propia que factura, sea como autonomo o con una sociedad, es comercial. Tiene clientes, facturas y quiza competidores compartidos con tu empleador.
El fallo que veo con frecuencia es el cargo de asesor inflado. Ser "advisor" de la startup de un amigo tras dos llamadas no es un puesto. Si te cuesta explicar tu aportacion del trimestre pasado, fuera.
Razones para no ponerlo
Registrar una actividad paralela en curso es voluntario. Mejor dejarla fuera cuando:
- No guarda relacion con el trabajo que buscas ni con la forma en que quieres que te encuentren. Una parada de mercadillo los domingos no necesita entrada en LinkedIn.
- Tu empresa no lo sabe, o ha dicho que no.
- Es tan modesta o tan reciente que en el perfil parece mayor de lo que es en la vida.
Compensa mantenerla cuando la actividad consigue clientes en LinkedIn, cuando demuestra una capacidad que tu empleo principal esconde o cuando marca la direccion de tu carrera. La pregunta que toca hacerse es estrecha: si esa entrada actual ayuda al lector que te importa.
No ponerlo no lo convierte en secreto, ya que los registros mercantiles se consultan. Decide por relevancia, no con la esperanza de que nadie lo descubra.
Cerrar bien una actividad paralela
Las actividades paralelas se acaban sin ruido. Se va el cliente final, vence el mandato en la junta, y la entrada sigue en "actualidad" durante veinticuatro meses. Un puesto actual que ya no lo es hace peor efecto que uno antiguo: sigue tirando del titular y de la parte alta del perfil.
Cuando termine, pon fecha de fin ese mismo mes. Conserva la descripcion, cambia el tiempo de los verbos y resume el resultado en una frase si lo hay. Si ademas has tramitado la baja de autonomo, procura que la fecha del perfil y la de la baja cuenten la misma historia. Mira despues otra vez el titular y la cabecera, ya que cerrar un puesto puede cambiar el que se muestra primero. Si la actividad solo queda en pausa, la fecha de fin sigue siendo lo honesto.
Para hoy: abre tu perfil en una ventana privada del navegador, tal como lo ve un desconocido. Lee el nombre, el titular y el primer puesto. Si esas tres frases describen el oficio con el que quieres que te asocien, no toques nada. Si describen tus cuentas del sabado, cambia el orden, escribe el titular a mano y pon fecha a todo lo que ya ha terminado.