Mucha gente usa la seccion Mis empleos de LinkedIn como un cajon: las ofertas entran y casi nunca salen. Con algo de criterio funciona como una lista corta decente, aunque deja de ser fiable en cuanto la busqueda sale de LinkedIn.
Lo que guarda la seccion Mis empleos
LinkedIn mantiene una lista de ofertas guardadas y otra de ofertas archivadas. A fecha de hoy, ahi vas a encontrar tambien una lista de solicitudes. Los nombres varian con el idioma y la version de la aplicacion, asi que es normal ver en tu pantalla palabras algo distintas a las de este texto.
Los empleos guardados en LinkedIn y las solicitudes no significan lo mismo. Una oferta guardada es una intencion: la has leido, te interesa y piensas volver a ella. Una solicitud es un hecho: algo ha salido de tus manos. Confundirlas lleva a creer que una lista larga equivale a una busqueda activa, y se pueden pasar semanas asi sin enviar nada.
Las ofertas archivadas forman el tercer grupo. Archivar una oferta la traslada a su propia lista, lo que permite apartar una candidatura ya cerrada sin perder el rastro.
Una lista corta y no un monton de favoritos
La lista solo aporta valor si se mantiene corta y al dia. Pensemos en Marta, responsable de compras en Valencia, un personaje inventado para este ejemplo. Cada noche guarda todo lo que se parece vagamente a su perfil. Al cabo de un mes tiene 60 ofertas, no recuerda el motivo de la mitad y ya le da pereza abrir la lista.
Una regla mejor: guarda una oferta solo si puedes explicar el motivo en una frase. "Mismo sector, dos dias de teletrabajo y mi experiencia con proveedores encaja con el segundo requisito" es un motivo. "Tiene buena pinta" no lo es. Si no aparece una razon clara, lee la oferta con calma en ese momento o dejala ir, porque un anuncio ojeado una vez no se entiende mejor a la semana siguiente.
Conviene poner un tope. Elige una cantidad que puedas repasar de una sentada, por ejemplo una docena de ofertas, y trata cada nueva incorporacion como una decision que puede expulsar a otra. Ese tope tiene dos efectos:
- Te presentas antes, porque cada oferta tiene su motivo y la lista es lo bastante corta para actuar.
- Comparas unas ofertas con otras, y asi descubres que la cuarta opcion "interesante" pesa menos que las dos primeras.
Mantener la lista limpia sobre la marcha
No existe el borrado masivo de ofertas guardadas. Las ofertas salen una por una, de modo que una lista de 60 entradas exige un esfuerzo real. Por eso compensa podar un poco cada semana en lugar de hacer una gran limpieza a los tres meses.
Archivar y quitar sirven para cosas distintas, asi que decide con intencion. Archiva una oferta cuando el rastro todavia pueda servir: un proceso que ha llegado a entrevista, o una propuesta rechazada en una empresa con la que quizas vuelvas a cruzarte. Quita una oferta cuando nunca ha importado de verdad: un sueldo demasiado bajo, un trayecto imposible, un anuncio guardado por reflejo.
Hazlo en el momento de decidir, no por tandas. Cuando relees un anuncio y la respuesta es no, quitalo al instante. La lista refleja entonces las opciones que de verdad valoras, y basta abrirla para saber la siguiente tarea.
Lo que Mis empleos no puede decirte
Aqui se acaba la idea de un seguimiento completo. La seccion ve la actividad dentro de LinkedIn, y una busqueda de empleo rara vez cabe en una sola plataforma. Esto es lo que se queda fuera:
- Las candidaturas enviadas por otra via. Una solicitud por correo, por recomendacion de una antigua colega o a traves de InfoJobs no tiene un sitio natural en esa lista. Si un anuncio te lleva a la web de la empresa, lo que sucede en esa web queda fuera de la vista de LinkedIn, asi que no tomes la lista como prueba de que la candidatura ha llegado.
- Los contactos. No hay un sitio para recordar que Javier, de recursos humanos, ha atendido tu llamada, o que una antigua colega se ha ofrecido a pasar tu nombre.
- Las fechas de seguimiento. A fecha de hoy, ahi no vas a encontrar notas ni recordatorios, de modo que nada te avisa de que toca escribir diez dias despues de presentarte.
- La version del CV. Si adaptas el CV a cada oferta, una lista de puestos no te dice lo que ha leido esa empresa. El texto sobre el archivo que llega a la empresa desde LinkedIn explica el funcionamiento de los archivos almacenados.
Cada carencia se nota en el peor momento. Una reclutadora te llama por una candidatura de hace tres semanas, te pilla en el supermercado y necesitas la empresa, el puesto y lo que contaste en tu carta. Una lista de anuncios solo te da una parte de todo eso.
El relevo a tu propio seguimiento
La lista de LinkedIn es una buena puerta de entrada y un mal registro. Dejale la lista corta y la actividad en bruto, y lleva cada candidatura, sea cual sea la plataforma, a un unico lugar bajo tu control. Basta con un Excel de seguimiento de candidaturas, y el traspaso lleva menos de un minuto por solicitud.
Ese relevo es tambien un buen momento para mirar el material de tus solicitudes. Si tu lista se llena de ofertas en una sola direccion, tu CV debe apuntar en el mismo sentido, y Postulit puede convertir tu perfil de LinkedIn en un CV que sirva de base para esa adaptacion. Para el metodo completo, con los datos que conviene apuntar y la frecuencia de revision, lee el seguimiento de tus candidaturas.
Diez minutos para probar esta semana
Abre la seccion una vez por semana, si es posible a la misma hora, y recorre la lista de arriba abajo. Para cada oferta, toma una sola decision: presentarte esta semana, conservarla por un motivo concreto, archivarla o quitarla.
Despues mira la lista de solicitudes y comprueba que cada entrada existe en tu propio seguimiento. Para terminar, piensa en lo que falta por completo en LinkedIn, como la candidatura por correo del martes o la recomendacion que te ha prometido una amiga. Incluye esas entradas en tu seguimiento antes de cerrar la ventana, y empieza la semana siguiente con una lista tan corta que quepa en una sola pantalla.