Redacción de currículum · 4 min read

Formato de CV y estructura: lo que de verdad funciona en 2026

La mayoría de los consejos sobre formato de CV tratan la elección como un test de personalidad: "¿eres más cronológico o funcional?". Los reclutadores no leen así. Escanean el primer tercio de la página durante seis segundos, buscan un puesto y un empleador reciente, y deciden si siguen leyendo. El formato viene después de ese escaneo, no antes.

Aquí va lo que conviene elegir en 2026, el orden de secciones que sobrevive al ATS, y las reglas de espacio que hacen que una página respire en lugar de apretarse.

Los tres formatos, ordenados por utilidad real

Cronológico inverso: el formato por defecto, y debe seguir siéndolo salvo motivo serio. Pone tu último empleo arriba y va hacia atrás. Los reclutadores lo esperan y los ATS lo procesan limpio. Úsalo si tus últimos tres puestos cuentan una trayectoria coherente.

Funcional (competencias agrupadas, fechas escondidas): se vende como truco para tapar un hueco o un cambio de carrera. Sobre todo grita "esta persona oculta algo", porque eso es lo que hacen el 90 % de los CV funcionales. Mejor evitarlo.

Mixto (resumen de competencias arriba, luego cronológico inverso): el único híbrido honesto. Útil en una reconversión real, cuando tus competencias no encajan con tu último puesto. Dos o tres líneas de resumen, después el formato cronológico inverso normal.

Si dudas, cronológico inverso. El formato no es lo que decide tu CV.

El orden de secciones que se lee

El orden que aguanta el escaneo de seis segundos:

  1. Encabezado: nombre, un teléfono, un email, ciudad, URL de LinkedIn. La foto es estándar en España, México y la mayor parte de Latinoamérica.
  2. Perfil profesional: 3 a 4 líneas, escritas para el puesto que quieres, no para el que tienes. Olvídate del objetivo profesional, ya nadie lo lee.
  3. Experiencia: del más reciente al más antiguo. Puesto en negrita, empresa después, fechas a la derecha. Tres a cinco viñetas por puesto, cada una empezando por un verbo.
  4. Formación: titulación, institución, año. Por encima de la experiencia solo si te graduaste hace menos de dos años y el título pesa más que tus empleos.
  5. Competencias: lista compacta, agrupada si conviene ("Idiomas", "Herramientas"). Evita clichés tipo "trabajo en equipo".
  6. Secciones opcionales: certificaciones, idiomas, publicaciones, voluntariado. Solo si refuerzan la candidatura.

Aficiones y premios van al final. Es lo primero que se corta cuando un reclutador imprime dos páginas y solo lee una.

Longitud: una página o dos

La regla de una página es más estadounidense que española, e incluso allí se está flexibilizando. La regla real:

  • 0 a 7 años de experiencia: una página.
  • 8 años o más, o un perfil técnico con profundidad de proyecto: dos páginas, y aprovéchalas.
  • CV académico, función pública, profesiones sanitarias: más largo se acepta y a veces se pide.

El problema no es la longitud. Es un CV de dos páginas que cabía en una — frases alargadas para rellenar, viñetas repetidas, una lista de competencias que pasa de los dieciocho ítems. Si cortas hasta el hueso y aún necesitas dos páginas, ocupa las dos.

Espaciado, tipografía y reglas visuales

Un reclutador no nota un buen diseño. Nota uno malo. Los valores por defecto que pasan inadvertidos:

  • Tipografías: Calibri, Helvetica, Arial, Source Sans o Garamond, en 10 a 11,5 pt para el cuerpo, 14 a 16 pt para el nombre.
  • Márgenes: 1,3 a 1,9 cm en todos los lados. Más apretado y el CV se ve agobiado.
  • Interlineado: 1,0 a 1,15. Sencillo solo si estás forzando todo a una página.
  • Color: un único color de acento, para títulos o el nombre. Cuerpo siempre en negro.
  • Densidad de viñetas: tres a cinco por puesto. Más allá, la sección se aplana visualmente; menos, el puesto parece sin terminar.

Los títulos deben verse sin gritar. Negrita y un cuerpo ligeramente mayor bastan. El subrayado queda anticuado.

El paso por el ATS — donde la mayoría de plantillas falla

Un CV que se ve bien en Word puede salir desordenado al pasar por un Applicant Tracking System. Las trampas:

  • Tablas y columnas: muchos ATS leen de izquierda a derecha cruzando las columnas y convierten tu CV en un revoltijo. Una sola columna para cualquier candidatura que pase por un portal ATS.
  • Encabezados y pies de página de Word: el texto que va ahí se pierde a menudo. Pon tus datos de contacto en el cuerpo del documento.
  • Texto dentro de imágenes o iconos: ilegible para un ATS. Los iconos de competencias que quedan vistosos en un portfolio son invisibles para el parser.
  • Nombres de sección no estándar: escribe "Experiencia", no "Donde he dejado huella". El extractor de palabras clave busca la etiqueta clásica.

Si diseñas en Canva o un editor gráfico, exporta una versión en texto plano en paralelo para los portales que piden subir un CV.

Una plantilla que funciona

Si quieres un punto de partida que ya gestiona ATS, maquetación y orden de secciones, Postulit genera un CV a partir de un perfil de LinkedIn y lo entrega en los formatos que esperan los reclutadores. Es la vía más rápida para saltarte la decisión de formato y centrarte en las viñetas, que es donde el CV se gana de verdad.

El formato es el peaje de entrada. Las viñetas son las que consiguen la entrevista.

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