Optimización de LinkedIn · 7 min read

Actividad de LinkedIn visible para reclutadores: lo que revela

Casi todo el mundo que busca trabajo revisa su titular, reescribe el extracto y cambia la foto. Casi nadie mira la parte del perfil que construye cada dia sin darse cuenta: la lista de sus reacciones y comentarios en LinkedIn. Un reclutador que abre tu perfil puede recorrerla en un minuto, y esa lista suele contar de ti cosas que tu CV no cuenta.

Lo que el reclutador puede ver de verdad

Conviene empezar por los hechos, porque la actividad de LinkedIn visible para los reclutadores es mayor de lo que parece. Tus reacciones y tus comentarios son visibles para cualquier persona que pueda ver la publicacion original. No existe ningun ajuste de privacidad que oculte tus comentarios. Y la seccion Actividad de tu perfil se puede filtrar por publicaciones, comentarios y reacciones, de modo que quien te visita no depende de encontrarse tu comentario por casualidad en su feed. Entra en tu perfil y recorre, en una sola lista, todo lo que has comentado y todo aquello a lo que has reaccionado.

Queda otro detalle tecnico que importa. Si pasas un periodo largo sin publicar, comentar ni reaccionar, en torno a doce meses, LinkedIn oculta la seccion Actividad. Un perfil puede mostrar, por tanto, un rastro abundante, un rastro escaso o ningun rastro. Los tres se interpretan.

No todos los reclutadores hacen clic. Muchos se quedan con la experiencia y el titular. Pero el headhunter que cubre un puesto de cara al cliente, o la persona responsable de seleccion que va a pasar una hora contigo en una entrevista, tiene motivos de sobra para dedicar dos minutos a tu actividad antes de conocerte.

Un portafolio que nunca quisiste montar

Nadie puntua tus reacciones una a una. Quien lee capta una tendencia, y las tendencias se forman deprisa. Con veinte elementos basta para hacerse una idea de lo que te interesa, de tu forma de hablar con desconocidos y de lo que te saca de quicio.

El rastro dormido

Un perfil sin actividad visible, o con tres reacciones de la primavera pasada, transmite ausencia. No es grave: hay profesionales excelentes que jamas tocan el feed. Pero si optas a un puesto con clientes, socios o comunidad, un perfil mudo es una oportunidad perdida. El reclutador no averigua nada aparte de tus cargos, que es justo lo mismo que ofrece el resto de candidatos.

El rastro de cortesia

Una actividad hecha solo de "me gusta" en los anuncios de tu empresa y en felicitaciones por aniversarios laborales suena a ruido de fondo. No perjudica. Simplemente, quien la lee entiende que te dejas ver pero sin implicarte, y no se queda con ningun recuerdo tuyo.

El rastro beligerante

Este es el que cuesta entrevistas. Una racha de reacciones bajo opiniones politicas incendiarias, un hilo de seis respuestas discutiendo con un desconocido, una carcajada bajo una publicacion que ridiculiza a un colectivo, una contestacion sarcastica a un consejero delegado. En el momento parece poca cosa. Puesto en fila en una lista filtrada, se lee como un caracter.

Quien recluta evalua riesgos tanto como capacidades. No juzga necesariamente tus ideas. Se hace una pregunta concreta: la manera en que esta persona reacciona en una reunion cuando alguien le lleva la contraria, y la imagen que va a dar en redes con el nombre de la empresa bien visible en su perfil. Un rastro beligerante le da la respuesta, y casi nunca la que te conviene.

Lo que tus comentarios de LinkedIn dicen de ti no depende de tus opiniones. Se leen como una muestra de tu comportamiento cuando nadie te pide quedar bien.

El comentario, la visibilidad de menor coste

Ahora, la parte con opinion propia. Para alguien que busca empleo, un buen comentario vale diez "me gusta", y a menudo supera a una publicacion propia. Publicar exige construir una audiencia desde cero. Comentar toma prestada la de otra persona.

Cuando dejas un comentario pensado en la publicacion de una empresa en la que quieres entrar, o en la de quien dirige el equipo al que aspiras, pueden pasar varias cosas, y basta con una. La persona autora puede leerlo, porque la gente lee sus comentarios. Otros profesionales de esa empresa pueden verlo, ya que interactuan con las publicaciones de su propia direccion. Y si un reclutador de esa casa abre tu perfil semanas despues, lo primero que encuentra en tu historial es una observacion sensata sobre su negocio. Nada que ver con una candidatura enviada en frio a traves de un portal de empleo.

Lo que hace util un comentario

Un comentario util aporta algo que la publicacion no incluye. Algunos formatos que funcionan:

  • un ejemplo concreto de tu propio trabajo que confirma o matiza la idea
  • una pregunta precisa que demuestra que has leido la publicacion entera y no solo la primera linea
  • un desacuerdo respetuoso con un argumento detras
  • una cifra o un resultado que puedas defender

Lo que no funciona: "Muy buen aporte", "Totalmente de acuerdo" o un parrafo que repite la publicacion con otras palabras. Eso es peor que el silencio, porque deja ver que comentas para hacerte notar, y eso es justo lo que nunca conviene que un reclutador detecte.

La frecuencia adecuada

No hace falta un calendario editorial. Dos o tres comentarios cuidados a la semana, en publicaciones de empresas y profesionales de tu sector, bastan para dejar un rastro que muestra interes real. Repartelos. Diez comentarios la misma tarde en las publicaciones de la misma empresa parecen exactamente lo que son.

La auditoria que conviene hacer antes de empezar a buscar

Antes de enviar la primera candidatura, dedica veinte minutos a leer tu actividad con los ojos de un desconocido. No con tu propio contexto, el que explica el motivo de cada reaccion, sino como un reclutador que no te conoce y tiene tu perfil abierto en una ventana y tu CV en otra.

  1. Abre la seccion Actividad de tu perfil y filtra por comentarios. Relee todos los de los meses recientes y aplica una sola prueba: la frase tiene que poder salir de tu boca, tal cual, en una entrevista.
  2. Borra los que no pasan la prueba. Discusiones con desconocidos, bromas que necesitan contexto, cualquier comentario despectivo sobre una antigua empresa o sobre un colectivo.
  3. Cambia el filtro a reacciones. Retira las que no te apetece explicar. Una reaccion suelta no pesa nada, pero una lista entera pesa bastante.
  4. Mira el conjunto. Tu rastro habla sobre todo de tu profesion, o sobre todo de otras cosas? Si un reclutador lo recorre durante treinta segundos, piensa en la idea que se lleva de tus intereses.
  5. Comprueba la coherencia con el puesto al que aspiras. Una product manager cuyos veinte comentarios recientes tratan de criptomonedas transmite un mensaje confuso.

Nada de esto consiste en borrar tu personalidad. Una opinion firme sobre tu sector, una conviccion sobre la manera correcta de hacer tu trabajo, un desacuerdo bien argumentado: conservalos. Son justo lo que hace memorable un rastro. La auditoria apunta solo a aquello que no soportas oir leido en voz alta.

Construir un rastro a proposito

Una vez hecha la limpieza, el objetivo es una actividad que parezca la de alguien que trabaja en tu campo y piensa en ello. Para eso no necesitas marca personal, ni calendario de publicaciones, ni siquiera una sola publicacion propia. Basta con algo de atencion deliberada.

Sigue a las empresas de tu lista y a las personas con capacidad para contratarte. Cuando publiquen algo con contenido, responde con contenido. Reacciona a lo que de verdad te ha servido en tu sector, ya que tus reacciones forman una lista de lecturas que cualquiera puede consultar. Y deja de interactuar con lo que no quieres ver en tu expediente permanente. El feed se ajusta, y tu rastro tambien.

Si en paralelo conviertes tu perfil de LinkedIn en un CV, una herramienta como Postulit puede extraer ese contenido y montar un documento limpio. Lo que dice tu actividad, en cambio, no lo arregla ninguna herramienta. Esa parte depende de ti, y es la que casi ningun candidato revisa.

Tu tarea para hoy

Abre la seccion Actividad de tu perfil, filtra por comentarios y relee los veinte recientes como si fueras el reclutador del puesto que quieres. Borra todo lo que no te atreves a repetir en una entrevista. Despues elige una empresa de tu lista, busca su publicacion de fondo reciente y deja un comentario que aporte un ejemplo real o una pregunta afilada. Repitelo dos veces por semana hasta cerrar tu busqueda: el rastro que encuentre el reclutador va a ser uno que has elegido de forma consciente.

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