La mayoría de los artículos sobre "qué llevar a una entrevista" siguen escritos para 2005. Copias en papel del CV, portfolio impreso en una carpeta de cuero, tres bolígrafos. Para cuando has empaquetado todo, has gastado más energía en el bolso que en la propia preparación de la entrevista.
La lista real depende de tres cosas: dónde es la entrevista, para qué rol y a qué nivel de seniority. Esto es lo que de verdad sirve en cada escenario, más lo que conviene dejar de meter en el bolso.
El mínimo imprescindible, en cualquier entrevista
Da igual si es presencial o por Zoom, hay dos elementos no negociables:
- Un móvil con los datos de la entrevista abiertos. La dirección, el enlace de la reunión, el móvil del reclutador y los nombres de quien vas a ver. Capturas por si pierdes señal. Evento de calendario con tiempo de viaje incluido.
- Una chuleta corta escrita por ti. Tres puntos: la responsabilidad más importante del puesto, la única pregunta que quieres ver respondida antes de aceptar, y las dos historias de tu carrera sobre las que te apoyarás si la conversación se abre. Una hoja A5. No un guion.
Es todo el mínimo. El resto depende del contexto.
Entrevista presencial en las oficinas
Añade a lo anterior:
- Dos copias impresas del CV. No porque te las hayan pedido. Porque en el 30 por ciento de las entrevistas alguien ojeará la hoja que tiene delante y tú quieres que sea la última versión — no la que un reclutador reenvió hace tres semanas. Imprime limpio: papel blanco, una sola cara, sin grapas.
- Una libreta pequeña y un boli que escriba. Toma notas durante la entrevista. Indica atención y te da algo que hacer con las manos. Una libreta ya empezada (claramente en uso) cae mejor que una recién comprada esa mañana — hace el gesto creíble.
- Botella de agua. Reutilizable, sellada. Nada corta el ritmo como toser durante una pregunta de panel.
- Un backup del portfolio en USB si tu campo lo justifica (diseño, vídeo, software con demos). Si su wifi muere, entregas igual.
- DNI o carnet. La mayoría de edificios de oficinas lo piden en recepción. Sí, hasta la startup cool con el lobby informal.
- Efectivo o una tarjeta de transporte para el peor caso de vuelta. Los móviles mueren. Las tarjetas se rechazan. Pasa poco, pero cuando pasa lo agradeces.
Dónde lo llevas también cuenta. Una mochila pequeña o un bolso estructurado valen; un macuto enorme con la ropa de gimnasio no. Lo que cargues tiene que caber bajo una silla sin hacer ruido y no obligarte a pasar dos minutos desempaquetando al sentarte.
Entrevista por vídeo desde casa o un coworking
Las reglas cambian del todo. El "bolso" ahora es la habitación en la que estás. Lo que necesitas tener listo de verdad:
- El enlace de la reunión probado 20 minutos antes. Abre la plataforma, comprueba cámara y micro, asegúrate de que la sala existe. Si han mandado un enlace personalizado que no has usado nunca, asume que va a fallar una vez y recarga.
- Auriculares con cable y micro como respaldo al Bluetooth que sueles usar. El Bluetooth se cae en el peor momento.
- Un segundo dispositivo con la pestaña de la entrevista abierta. Si el portátil se cuelga a mitad, te conectas desde el móvil en 60 segundos. Es el seguro más infravalorado de las entrevistas remotas.
- La chuleta en papel, no en pantalla. Mirar de reojo un post-it junto a la cámara cae natural; mirar a un segundo monitor cae como lectura.
- Un vaso de agua al alcance pero fuera de cámara. Bebe en tus propias respuestas, no en las suyas.
- Cámara a la altura de los ojos. Apila libros bajo el portátil hasta que la lente quede a la altura de tu mirada. El ángulo por defecto del portátil (cámara apuntando hacia arriba) transmite estatus bajo. Es el error evitable más grande en entrevistas por vídeo.
- Un fondo limpio y una fuente de luz frontal. Una lámpara o ventana delante de ti, no detrás. El fondo — elige la pared por la que sea menos probable que alguien cruce.
En coworking, mira la sala el día anterior y reserva una con puerta que cierre. El ruido de fondo se lee como "poco esfuerzo", aunque el formato remoto lo haya impuesto la empresa.
Entrevista on-site o de pizarra (ingeniería, diseño, producto)
Además de lo presencial, tres añadidos importan:
- Tu portátil, totalmente cargado, con tu setup habitual. Si te dejan usar tu máquina para live coding, llévala. Tus atajos, tu editor, tu terminal. El impuesto cognitivo de trabajar en una máquina ajena es enorme y no es lo que están evaluando.
- Cargador del portátil y otro del móvil. Una jornada entera de loops drena todo.
- Camiseta de recambio en verano. Media jornada de transporte, luego nervios bajo focos, hace la ronda de tarde más dura de lo necesario.
- Snacks que no migajen ni huelan. Una barrita en el bolsillo te aguanta entre el panel de las 11 y la comida de las 14 que en realidad no puedes comer delante del siguiente entrevistador.
Los puestos sénior suelen acabar con una cena. Un par de caramelos de menta antes de entrar al restaurante no es paranoia; es ser profesional.
Qué dejar de meter en el bolso
Varias cosas siguen apareciendo en listas viejas y han envejecido mal:
- Impresiones de la carta de presentación. Nadie la relee durante la entrevista. El reclutador la tiene archivada. La energía de impresión que ahorras va al segundo CV.
- Cartas de recomendación. Las referencias se llaman en fase de oferta, no en la entrevista. Entregar una carta de recomendación sin que la pidan se lee como defensivo.
- Una carpeta de cuero con tu nombre grabado. Una libreta bonita dentro de una mochila hace lo mismo sin parecer que pediste un "kit de entrevista".
- Tres bolígrafos. Dos, uno de respaldo, sobran. Tres parece que vas a repartir.
- Una lista impresa de preguntas. Lleva tus tres preguntas en la cabeza. Leerlas suena a ensayado (porque lo es), y te pierdes el follow-up natural si estás concentrado en recorrer la lista.
- Cualquier cosa que diga que ibas nerviosa. Pañuelos amontonados en los bolsillos, el inhalador en la mano, el rosario. Lleva lo que tu salud o tu vida personal de verdad pidan — pero si es un objeto de consuelo, déjalo.
La checklist de la noche anterior
Treinta minutos la noche antes ahorran una hora de pánico por la mañana:
- Bolso hecho y junto a la puerta.
- Ropa colgada; zapatos junto al bolso.
- Dirección tecleada en la app de mapas del móvil (comprueba que la ruta abre). Para vídeo, enlace de la reunión en favoritos.
- Dos CV impresos en el bolso, última versión. Si tu CV vive en Postulit o Notion, exporta un PDF fresco esta noche — no la mañana, cuando algo va a fallar.
- Móvil cargado al 100; si tienes batería externa, cárgala también.
- Despertador con 15 minutos de margen que preferirías no usar.
El objetivo de todo esto no es parecer preparada. Es quitarle a tu cerebro cualquier motivo para soltar un chute de adrenalina entre levantarte y entrar a la sala. Guarda esa adrenalina para las preguntas que de verdad quieres contestar bien.