Buscas tu nombre en internet la tarde anterior a una entrevista y apareces dos veces. Un perfil sigue al dia. El otro muestra una beca de fin de carrera, una foto de otra epoca y un grupo reducido de contactos que ni recordabas. Nadie decide tener dos cuentas de LinkedIn, pero ocurre con frecuencia, y tiene arreglo siempre que respetes un orden.
El coste de un perfil fantasma
El riesgo evidente: una persona de seleccion encuentra el perfil equivocado. Los resultados de busqueda no ordenan tus perfiles por preferencia tuya. Alguien que escribe tu nombre y una ciudad puede ver primero la cuenta vieja, con un cargo junior sin fecha de fin, y concluir que desde entonces no has hecho nada digno de mencion.
La red, por su parte, queda partida. Los antiguos colegas conectados con la cuenta vieja no lo estan con la que usas, de modo que no ven tus novedades ni se acuerdan de ti cuando se abre una vacante en su equipo.
Y luego los mensajes. Los que llegan al perfil antiguo caen en una bandeja que nadie lee. Puede que ahora mismo duerma ahi una propuesta para hablar de un puesto, y ese es el argumento que merece que te muevas esta semana.
Tener una cuenta duplicada no tiene nada de grave. Dejar sin respuesta el mensaje de un reclutador en un perfil del que no te acordabas sale caro.
El origen habitual de la segunda cuenta
Casi siempre es una direccion de correo. Te registras como estudiante con el correo de la universidad, terminas la carrera, ese correo se apaga y, pasado un tiempo, vuelves a registrarte con uno personal. Otra variante: una empresa te pide entrar en la red con el correo corporativo y la cuenta se queda ahi cuando te marchas.
La otra puerta es el modo de acceso. Primero un registro normal con correo y clave de acceso; despues, un dia cualquiera, un boton de acceso rapido que se apoya en una direccion distinta. La plataforma ve llegar a una persona nueva. No se equivoca: para ella, dos direcciones son dos personas.
Queda el perfil hecho en una tarde, hace mucho, porque un profesor o un tutor lo recomendaba. Un titular, tres colegas de clase y nada desde entonces. Esa cuenta cae en el olvido hasta que otra persona la encuentra por ti.
Elegir la cuenta que se queda
El impulso es conservar el perfil nuevo porque luce mejor. Fijate en lo que no se puede reconstruir. Un texto se vuelve a escribir en una tarde. Una red, no.
Compara las dos cuentas en estos puntos:
- Los contactos. La cuenta que retiene a la mayoria de las personas con las que de verdad quieres poder hablar parte con ventaja.
- Las recomendaciones. Las han escrito otras personas, en su tiempo libre. No se vuelven a fabricar por encargo.
- El historial. Publicaciones, comentarios, antiguedad de la cuenta, conversaciones que quiza necesites releer.
- El correo de acceso. Una de las dos depende de una direccion que controlas hoy y que vas a seguir controlando tras tu siguiente cambio de empleo.
La respuesta suele doler: la cuenta vieja, poco vistosa, guarda la red y las recomendaciones, y la nueva solo tiene el brillo. En ese caso, conserva la vieja y traslada el brillo. Reescribir un extracto lleva una hora. Pedir otra vez un texto a varios antiguos jefes gasta buena voluntad.
Elijas la que elijas, vinculala a un correo personal. Un correo de empresa es el origen del siguiente duplicado.
Lo que mueve la fusion y lo que deja fuera
A fecha de redaccion de este texto, LinkedIn ofrece una via para fusionar cuentas duplicadas, y conviene mirarla antes de pensar en cerrar nada. El motivo son los contactos: la fusion pasa los contactos de la duplicada a la cuenta que conservas.
Hace poco aparte de eso. El contenido del perfil no viaja. Tampoco las recomendaciones, ni las validaciones de aptitudes, ni la pertenencia a grupos. Una fusion, por tanto, no mezcla dos perfiles para sacar uno mejor. Es un traslado de red, tras el cual solo queda la cuenta elegida.
Ademas hay restricciones sobre las cuentas que se pueden fusionar: no toda pareja de cuentas se admite. Aqui no describo ningun paso, y es deliberado. La interfaz cambia, y unas instrucciones caducadas hacen peor servicio que ninguna. Consulta la pagina de ayuda vigente, lee las condiciones y decide despues.
Cuando la fusion no es posible en tu caso, queda cerrar la duplicada. Da por hecho que todo lo que hay en esa cuenta, red incluida, se va con ella, e invita desde la cuenta buena a las personas que te importan antes de cerrar la otra.
Lo que conviene copiar a mano antes
Antes de la fusion, no despues. Cuando la duplicada desaparece, lo que no ha viajado deja de existir.
- Los textos del perfil. Copia en un documento sencillo el extracto, la descripcion de cada puesto, la formacion, las certificaciones, los proyectos y el voluntariado. Las descripciones viejas guardan detalles que ya no recuerdas: una herramienta, las dimensiones de un equipo, el nombre de un cliente.
- Las recomendaciones. Copia el texto y apunta el nombre de la persona que lo firma y el cargo que ocupaba entonces. Quiza quieras pedir a algunas que lo repitan en la cuenta buena, y mostrarles su propio texto convierte el favor en algo sencillo.
- Los grupos. Haz una lista de los que te siguen sirviendo para volver a entrar. Seamos sinceros, la mayoria no los vas a echar de menos.
- Los mensajes. Lee la bandeja de la duplicada de arriba abajo. Responde a lo que siga vivo e indica a esas personas tu perfil actual.
Para guardar de una vez una copia completa del perfil antes de que desaparezca, una herramienta que convierte un perfil de LinkedIn en CV, como Postulit, genera un documento que sirve tambien de archivo.
Cuando no puedes entrar en la cuenta antigua
Es el tropiezo habitual. La duplicada depende de un correo universitario o de empresa que ya no existe, y el mensaje para restablecer la clave de acceso no llega a ninguna parte.
Prueba primero lo evidente. Algunas universidades mantienen los correos de antiguos alumnos o los redirigen, y el departamento de informatica de una antigua empresa a veces acepta reenviar un solo mensaje a quien lo pide con educacion. Con un unico correo que te llegue a esa direccion, es probable que recuperes la cuenta sin ayuda de nadie.
En caso contrario, el camino, a fecha de redaccion, es el servicio de ayuda de LinkedIn. Ten a mano todo lo que demuestre que las dos cuentas son tuyas y armate de paciencia. Quedarse sin acceso por otras causas, una restriccion o un robo de cuenta, es un problema distinto con su propia entrada en este blog, y poco tiene que ver con un simple correo perdido.
La comprobacion final
Deja pasar un poco de tiempo y busca tu nombre sin iniciar sesion, o desde una ventana de navegacion privada. Con la sesion abierta, lo que ves no coincide necesariamente con lo que ve un desconocido.
Tienes que encontrar un solo perfil. Cuando el antiguo sigue saliendo durante un tiempo en un buscador, suele ser un resultado guardado que va con retraso y no un fallo de la fusion. Abre el enlace y comprueba si la pagina existe todavia. Tambien van a aparecer personas con tu mismo nombre: es otro problema, tratado en otra entrada de este blog, igual que la direccion del perfil, que merece un repaso cuando ya solo queda una cuenta. Corrige despues todo lo que apunta al perfil antiguo: el CV, la firma del correo, una web personal.
El orden, entonces. Elige la cuenta que guarda tu red y tus recomendaciones. Copia todo lo restante de la otra. Lee la pagina de ayuda vigente, fusiona si las condiciones lo permiten y cierra en caso contrario. Despues busca tu nombre sin iniciar sesion y corrige cada enlace que llevaba a la version equivocada de ti. Un correo, una cuenta, y asunto cerrado.