Preparación de entrevistas · 7 min read

Entrevista para un puesto que no tienes claro: la guia

Te escribe una consultora de seleccion un martes por la tarde, la banda salarial te llama la atencion y aceptas una primera llamada. O las dudas aparecen despues, hacia la segunda ronda, cuando el puesto empieza a parecerse poco a la oferta publicada en InfoJobs. Ir a una entrevista sin tenerlo claro es algo muy corriente entre candidatos reales, y merece un plan en lugar de mala conciencia.

Ir o no ir a la entrevista

Casi siempre conviene ir. La entrevista es de las pocas formas de conocer el puesto real, el que existe detras de la descripcion. Desde el sofa no hay manera de saber si el responsable escucha, si el equipo funciona o si ese "puesto" esconde en realidad tres trabajos distintos. Ir es la forma de conseguir esa informacion.

Hay una reserva honesta que conviene decir. Al otro lado de la mesa hay personas que dedican tiempo a tu candidatura. La responsable del area bloquea una hora, un futuro colega prepara un caso tecnico. Si ya sabes que vas a rechazar el puesto con cualquier salario, ir "para entrenar" gasta su tiempo para ahorrar el tuyo.

La prueba cabe en una linea: hay alguna version realista de este puesto que te veas aceptando? Si la respuesta es afirmativa, aunque sea con reservas, ve. Si es un no rotundo, declina con educacion ahora.

  • Ve si la duda tiene que ver con aspectos concretos que se pueden comprobar en la entrevista.
  • Ve si tanteas las opciones y la propuesta adecuada basta para hacerte cambiar de empresa.
  • No vayas si la duda gira en torno a algo fijo que ninguna conversacion cambia: la ciudad, el sector o el producto principal de la empresa.

Los indicios que delatan tus dudas

El entrevistador no lee la mente, pero detecta muy bien las caidas de energia. La ambivalencia rara vez aparece como una mala respuesta. Aparece como una respuesta delgada.

Hay dos fugas clasicas. Primera: la respuesta sobre los motivos para elegir esta empresa sale plana y generica, porque en el fondo todavia no lo tienes decidido. Segunda: cuando llega tu turno de preguntar, te interesas por los plazos, las siguientes fases y los dias de teletrabajo, y por nada del contenido del trabajo. Para quien entrevista, un candidato que nunca pregunta a lo que se va a dedicar parece alguien que no tiene intencion de dedicarse a ello.

La tentacion es fingir entusiasmo. No lo hagas. El entusiasmo impostado se nota enseguida, se rompe con la primera repregunta y crea expectativas que luego toca cumplir si te contratan.

Hablar desde la parte que de verdad te interesa

El arreglo bueno es mucho menos ambicioso. Antes de la entrevista, localiza la parte del puesto que te interesa sinceramente. Puede ser el proyecto de datos que menciona la responsable, la posibilidad de montar un equipo desde cero, el tipo de cliente o una herramienta con la que llevas tiempo queriendo trabajar. No hace falta que sea el puesto entero.

Despues, habla desde ahi. "Lo que me ha llamado la atencion es la migracion que teneis prevista, porque he llevado una parecida y me interesa ver el funcionamiento a vuestra escala." No finge una certeza que no tienes. Demuestra implicacion, que es todo lo que un entrevistador puede pedir con justicia en esta fase.

Si no encuentras ni una sola parte que te interese, eso tambien es una respuesta, y te devuelve a la primera seccion.

La entrevista como investigacion propia

Quien quiere el puesto sin reservas hace preguntas para quedar bien. Quien tiene dudas desperdicia su mejor oportunidad si hace lo mismo. Tus preguntas deben ser las que resuelven tu propia duda.

Empieza por escribir esa duda en una frase. "Me preocupa que sea un puesto de mantenimiento vendido como un puesto de construccion." "Sospecho que el horario es peor de lo que cuentan." "Dudo que el responsable me deje margen de autonomia." Un malestar difuso no se puede comprobar. Una frase, en cambio, se puede poner a prueba.

A partir de ahi, busca las preguntas capaces de moverla. Para el miedo al mantenimiento, pide un ejemplo de lo que ha sacado adelante la persona anterior en sus primeros seis meses. Para el horario, pide que te describan una semana cargada y la fecha de la ultima que han tenido. Para la autonomia, pide el relato de una decision reciente del equipo y el nombre de quien ha tenido la palabra final.

Algunas pautas utiles:

  1. Pide ejemplos, no descripciones. "Cuentame la ultima vez que..." funciona mejor que "describe tu estilo de trabajo".
  2. Haz la misma pregunta a dos personas distintas. Si la responsable y un futuro colega dan versiones muy diferentes, ya tienes un dato.
  3. Fijate en lo que esquivan. Una respuesta vaga a una pregunta directa suele revelar mucho, a veces incluso mayor informacion que la propia respuesta.

No hace falta anunciar que tienes dudas. Una pregunta precisa y centrada en el trabajo se lee como implicacion, y resulta ser justo la que necesitas.

El momento de bajarse del proceso

En algunos procesos llega un punto en el que ya lo sabes. La investigacion ha terminado, la respuesta es no, y nada en las rondas pendientes puede cambiarla. Seguir a partir de ahi ya no es tantear opciones. Es usar el tiempo de un equipo como ensayo gratuito, o esperar una oferta que piensas rechazar solo por la satisfaccion de sentirte deseado.

Los indicios de que has llegado a ese punto:

  • Tienes la duda por escrito, has hecho la pregunta sin rodeos y las respuestas la confirman.
  • Te sorprendes deseando que te descarten para no tener que decidir.
  • Sigues solo para usar la oferta como palanca en otra empresa, sin intencion ninguna de aceptarla.

Cuando pase, sal pronto y con limpieza. La forma de retirarse de un proceso sin estropear la relacion merece su propia guia, y ya le hemos dedicado una. Quedate con esto: una salida rapida y honesta tras la segunda ronda se recuerda mucho mejor que una ausencia sin aviso o un rechazo tardio tras la cuarta.

La trampa contraria: la inercia de la oferta

Hacer bien las entrevistas puede empujarte hacia un puesto que en el fondo ya has descartado.

El mecanismo es sencillo. Cada ronda sale un poco mejor que la anterior. La gente es amable. Empiezas a imaginar el trayecto de cada dia. Tu lado competitivo quiere ganar. En la ronda final ya no evaluas el puesto, intentas conseguir la oferta. Y cuando la oferta llega, rechazarla parece devolver un premio. Las dudas de la primera ronda siguen sin respuesta.

Que te quieran no equivale a querer el puesto. Un buen proceso de seleccion puede tapar un mal encaje.

Escribir las dudas antes de la ronda final

La defensa es poco vistosa y funciona. Antes de la entrevista final, dedica diez minutos a escribir todas las dudas con las que empezaste, en frases sencillas. Al lado de cada una, apunta lo que has aprendido en el proceso sobre ella. Aplica un criterio estricto con la diferencia entre un hecho y una sensacion.

  • "Dicen que el equipo crece" es una sensacion.
  • "Han entrado dos personas este trimestre y hay una tercera vacante abierta" es un hecho.

Si una duda tiene hechos en contra, tachala. Si solo tiene sensaciones, sigue en pie. Si la duda principal sigue en pie tras tres rondas, ahi tienes la respuesta, por muy bien que haya ido la conversacion final.

Guarda esa nota. Cuando llegue la oferta y la emocion toque techo, vuelve a leerla antes de contestar. Es la version de ti con mayor lucidez en todo el proceso, porque la escribiste antes de que nadie te ofreciera nada.

Mantener otras opciones vivas mientras decides

La incertidumbre se lleva mejor cuando no negocias desde la escasez. Si este es tu unico proceso abierto, cada duda parece un lujo que no te puedes permitir. Tener el CV al dia y un par de conversaciones abiertas en otros sitios ayuda a juzgar cada puesto por lo que vale. Herramientas como Postulit, que convierte un perfil de LinkedIn en un CV, quitan buena parte de la friccion para mantener esas candidaturas en marcha.

Conclusion

Presentarte a una entrevista con dudas no tiene nada de deshonesto, siempre que exista una version del puesto que te veas aceptando y uses el proceso para averiguar si existe de verdad. El plan concreto: antes de tu proxima entrevista, escribe tu duda principal en una frase, prepara dos preguntas basadas en ejemplos que puedan resolverla y elige la parte del puesto que de verdad te interesa para hablar desde ella. Antes de la ronda final, contrasta cada duda con los hechos que has reunido. Si la principal sigue en pie, retirate con educacion. Si ha caido, puedes aceptar con conocimiento de causa.

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