Cuando una empresa te invita a comer o a cenar en la recta final de un proceso, ya da por hecho que sabes hacer el trabajo. La mesa sirve para otra cosa: comprobar si pueden sentarte frente a un cliente importante o a un directivo exigente, y si dos horas contigo se hacen agradables. Es una de las rondas que antes se pierden por un descuido, y una de las que mejor se ganan con algo de preparacion.
Lo que mide de verdad una comida de trabajo
La comida suele llegar tarde en el proceso, despues de las entrevistas formales, con quien va a ser tu responsable directo o con alguien del comite de direccion. Es habitual en ventas, gestion de cuentas, consultoras, puestos directivos y cualquier perfil de trato directo con clientes, porque en esos trabajos buena parte de la actividad ocurre precisamente alrededor de una mesa. No tiene nada que ver con el cafe informal que a veces abre un proceso: ese es un primer contacto sin guion, mientras que la comida llega despues de las rondas clasicas.
Lo que interesa es justo aquello que una sala de reuniones no muestra:
- El trato al personal. El tono con quien te sienta, toma nota del pedido o se equivoca de plato cuenta mucho. Una contestacion seca a un camarero basta para hundir una candidatura que hasta ese momento iba bien.
- Conversar sin vaciar la charla de contenido. Hablamos de mantener una charla relajada que no sea un monologo sobre tu carrera ni un silencio educado. Tu interlocutor ya se imagina esa misma comida con sus clientes.
- El criterio en los detalles. La carta, el vino, el momento de hablar del puesto y la cuenta son decisiones menores. Nadie las califica una a una, pero juntas dibujan un perfil.
Trata toda la comida, desde que llegas hasta la despedida en la acera, como parte de la entrevista. El ambiente es cordial, pero sigue siendo una entrevista.
La carta: el plato que eliges y el precio
Antes de nada, busca el restaurante y mira la carta si la publican en internet. Asi no pasas diez minutos leyendola mientras tu anfitrion espera, y detectas a tiempo cualquier problema con una alergia o una dieta. Pide a la persona que organiza la lista de asistentes: una comida a solas con tu futuro responsable no se parece en nada a una cena con tres directivos.
La regla es que el plato no se note. Elige algo que se coma con cuchillo y tenedor sin interrumpir la conversacion. Los espaguetis, el marisco que hay que pelar, las costillas y las hamburguesas altisimas pueden esperar al fin de semana.
El precio es la otra prueba silenciosa. Lo prudente es quedarse en la zona media de la carta: ni el plato que encabeza la lista de precios, ni una simple ensalada que haga pensar que la invitacion te incomoda. Si dudas, sigue a tu anfitrion. Una pregunta ligera como "Tienes algun plato favorito aqui?" te da una pista y abre la charla. Si pide un entrante, pide otro; si pasa directo al principal, sigue el mismo camino. Y si el restaurante ofrece menu del dia y tu anfitrion lo elige, no hay motivo para salirse de ahi.
Pide sin dudar demasiado y no devuelvas un plato salvo por un motivo serio, como un alergeno. Si el punto de la carne no es el que pediste, comelo. Nadie recuerda el solomillo. Recuerdan al candidato que lo convierte en tema de conversacion durante diez minutos.
Vino, cerveza o agua, y lo que no comes
Con el alcohol, lo prudente en una entrevista es no beber o beber muy poco. En muchas comidas de trabajo una copa de vino o una cerveza es lo normal en algunos sectores y algo raro en otros, y las costumbres cambian de una empresa a otra. Si tu anfitrion pide vino y te ofrece una copa, aceptarla suele ser correcto, siempre que la hagas durar toda la comida.
Decir que no es igual de aceptable. Lo que importa es la forma: breve y sin justificarte. "Agua, gracias" es una respuesta completa. Nadie espera explicaciones, y darlas convierte un segundo en un tema. Y nunca bebas por encima de quien te invita.
Con las restricciones alimentarias pasa lo mismo. Si eres vegetariano o celiaco, tienes una alergia o sigues normas religiosas sobre la comida, dilo una vez, con sencillez, al camarero: "Me puede confirmar si lleva frutos secos? Tengo alergia." Si la persona que organiza te pregunta antes por tus preferencias, contestale en ese momento. No hace falta explicar los motivos a toda la mesa.
Hablar sin dejar de comer, y la sobremesa
Es la parte mecanica que casi todo el mundo subestima. La pregunta importante llega justo cuando tienes el tenedor a medio camino.
Algunas costumbres ayudan:
- Bocados reducidos. Parece un consejo menor, y es el que mejor funciona: siempre puedes responder en pocos segundos.
- Deja que tu anfitrion marque el ritmo. Hay quien habla del puesto desde el primer plato y quien charla de viajes hasta el postre. Sigue su ritmo en lugar de devolver cada tema a tu CV.
- Devuelve preguntas. Preguntarle a tu interlocutor por su trayectoria en la empresa, o por lo que distingue unos buenos primeros doce meses en el puesto, te da tiempo para comer y demuestra curiosidad.
- Acorta las respuestas. Una respuesta estructurada de tres minutos pesa demasiado encima de un plato. Da la version breve y ofrece ampliarla.
La sobremesa, el tramo decisivo
En muchas comidas de trabajo la conversacion de verdad llega con el cafe, en la sobremesa. Es frecuente que las preguntas de fondo aparezcan ahi, cuando ya no hay platos de por medio y el ambiente se ha relajado. No bajes la guardia en ese tramo y guarda energia para el final.
Si te tutean desde el principio, puedes tutear de vuelta; si te tratan de usted, mantenlo hasta que te propongan otra cosa. Evita los temas de riesgo: hablar mal de tu empleador actual, los rumores del sector, la politica y cualquier negociacion salarial con el postre. Si la otra parte saca el sueldo, puedes decir que prefieres hablarlo con calma cuando conozcas mejor el puesto.
La cuenta, la despedida y el mensaje posterior
Paga quien invita. La empresa te ha convocado, asi que no alargues la mano hacia la cuenta, no propongas pagar a medias y no comentes el importe. Basta un "Muchas gracias, ha sido un placer".
Al salir, da las gracias al personal y conserva el tono de la mesa hasta quedarte solo de verdad. Hay candidatos que se relajan en cuanto se levantan, y el camino hasta la puerta o hasta el taxi sigue contando.
Manda un mensaje de agradecimiento dentro de las veinticuatro horas siguientes. Las pautas generales son las de cualquier entrevista; la diferencia es que aqui puedes mencionar un detalle concreto de la conversacion, prueba de que la charla te importaba tanto como el plato.
Es buen momento, ademas, para revisar que tu CV encaje con lo hablado en la mesa. Si todavia es una copia de tu perfil de LinkedIn, una herramienta como Postulit lo convierte en un CV limpio en pocos minutos, de modo que el documento que llega a quienes deciden tenga el mismo cuidado que mostraste en la comida.
Lista para la noche anterior
Las comidas de seleccion premian una preparacion que no se nota. Antes de la siguiente, repasa esto:
- Lee la carta y elige dos platos faciles de comer y de precio medio.
- Decide la bebida de antemano para responder en un segundo.
- Prepara una frase corta para cualquier alergia o dieta.
- Lleva dos o tres temas de conversacion que no traten sobre ti.
- Trata con cortesia a cada miembro del personal durante toda la comida.
- Deja la cuenta al anfitrion y manda un agradecimiento concreto al dia siguiente.
La comida no es un premio por superar las rondas formales. Es la ronda en la que deciden si pueden dejar en tus manos a sus propios clientes.
Cuida los detalles, come despacio, responde corto y deja que la conversacion haga el resto.