La fuente y el formato no te van a conseguir el puesto. Sí pueden costarte la lectura, lo cual viene a ser casi lo mismo.
Un reclutador que abre una carta de presentación por primera vez le dedica unos 30 segundos. En ese tiempo, el cerebro decide si el documento parece lo bastante legible o si toca saltar al siguiente. La fuente, el interlineado y los márgenes hacen la mayor parte del trabajo antes de procesar una sola palabra.
Este artículo va sobre esas decisiones aburridas que mueven la aguja en silencio.
La fuente: elige una de cinco y para
Solo cinco fuentes importan de verdad para una carta de presentación. Todas vienen preinstaladas en Mac, Windows y Google Docs, lo que significa que el formato no se va a romper cuando el reclutador abra el archivo:
- Calibri — la fuente por defecto de Microsoft, moderna, sin riesgo. Se lee bien en pantalla a 11pt.
- Arial — sans-serif, muy neutra. La opción segura cuando no tienes una opinión.
- Helvetica — casi idéntica a Arial, algo mejor renderizada en Mac. A elegir si trabajas en entornos Apple.
- Georgia — serif diseñada para pantalla. Más tradicional sin parecer anticuada.
- Garamond — serif con altura de x menor. Permite meter algo más de texto en una página sin que se vea apretado.
Esa es la lista. Cualquier otra cosa es un riesgo pequeño sin ganancia.
Qué evitar: Times New Roman (se lee como «trabajo de estudiante de 2008»), Comic Sans (obvio), Papyrus (también), y cualquier fuente display pesada de los directorios gratuitos de Google Fonts. Los reclutadores notan las fuentes que no conocen, y «¿por qué esto está en Cinzel Decorative?» no es el primer pensamiento que quieres provocar.
Igual que el CV. La regla más útil: usa la misma fuente en la carta y en el CV. Son dos mitades de la misma candidatura. Fuentes distintas en cada una señalan a un candidato que ha copiado plantillas.
Tamaño y grosor
- Cuerpo de texto: 10,5pt a 12pt. 11pt es el valor seguro para Calibri y Arial. 10,5pt para Garamond si vas justo.
- Cabecera (tu nombre): 14pt a 16pt, en negrita, no centrado.
- Nada de cursivas para enfatizar. La negrita con cuentagotas, o reescribe la frase para que el énfasis caiga solo. El subrayado es un no — hace que el texto parezca un enlace.
Si te encuentras bajando de 10pt para que la carta entre en una página, la carta es demasiado larga. Es un problema de contenido, no de formato.
Interlineado y márgenes
- Interlineado: 1,15 o 1,5. El interlineado sencillo se lee como un muro de texto en pantalla; el doble, como una redacción escolar. El 1,08 por defecto de Word también vale.
- Espacio entre párrafos: una línea en blanco entre párrafos, no sangría. La sangría se ve bien en papel y mal en pantalla, y la carta se lee en pantalla el 95 % de las veces.
- Márgenes: 2,54 cm (1 pulgada) por los cuatro lados. Si necesitas apretar márgenes para que entre el contenido, no bajes nunca de 1,78 cm — más apretado parece sofocado y algunas impresoras cortan texto.
Layout — la estructura sobre la página
La página, de arriba abajo:
- Tu nombre y datos de contacto — nombre en negrita, luego teléfono, email, ciudad, URL de LinkedIn en una o dos líneas debajo. Alineado a la izquierda. Sin línea de dirección postal salvo que la oferta lo pida explícitamente (lo cubrimos en formato de carta de presentación).
- Fecha — una línea, en formato ISO o escrita («30 de mayo de 2026»). Sáltala si envías la carta en el cuerpo del email.
- Nombre del destinatario y empresa — dirigida a una persona real si puedes encontrarla. «Estimado/a responsable de selección» si no.
- Tres o cuatro párrafos cortos de cuerpo.
- Despedida — «Atentamente» o «Un cordial saludo», y tu nombre escrito. Sin imagen de firma manuscrita salvo que la oferta lo pida (raro en tech, habitual en derecho y finanzas).
Alineación: todo a la izquierda, bandera a la derecha. El texto justificado (el que estira hasta los dos márgenes) genera espacios feos en cartas cortas y se lee como anticuado.
Color y florituras visuales
Para el 90 % de los puestos: texto negro sobre fondo blanco, sin decoración. Las excepciones:
- Puestos creativos (diseñadores, directores de arte, algunos roles de marketing) pueden permitirse un color de acento — una barra de color arriba, o tu nombre en un color de marca. Un color, no tres. Si tu portfolio tiene una identidad visual, alinéate con ella.
- Evita el cuerpo de texto en color. Los títulos coloreados pasan con moderación; los párrafos coloreados se leen como un folleto, no como una carta.
- Sin foto en la carta de presentación. Incluso en mercados donde el CV tradicionalmente lleva foto (España, Francia, Alemania), la carta no.
- Sin iconos. El teléfono, email, LinkedIn tienen sentido en una cabecera de CV apretada. En una carta se leen como decoración.
Formato de archivo y nombre
Envía un PDF, no un Word, salvo que el formulario de la candidatura pida explícitamente .docx. Los PDF se renderizan igual en todas partes; los Word rompen el formato según la versión de fuentes y Word del reclutador. La carta que te ha llevado una hora puede verse completamente distinta al otro lado.
Nombre de archivo: Nombre-Apellido-Carta-Presentacion.pdf o Nombre-Apellido-CP-NombreEmpresa.pdf. Sin espacios (algunos sistemas se rompen con ellos), sin número de versión, sin restos del tipo «v3-final-FINAL».
Profundizamos en el debate PDF vs Word en PDF o Word para los ATS. Resumen: para la carta, en 2026, gana el PDF.
Una lista de 30 segundos antes de enviar
- Una página, sin excepciones.
- Misma fuente que el CV, 10,5 a 12pt en el cuerpo.
- Márgenes de 2,54 cm, nunca por debajo de 1,78 cm.
- Alineado a la izquierda, línea en blanco entre párrafos.
- Sin color en el cuerpo, sin iconos, sin foto.
- PDF, nombre de archivo limpio.
- Vista previa en pantalla, luego míralo en el móvil. Si se ve denso o raro en alguno, arréglalo.
El formato no es el sitio donde ser original. Lo original es lo que escribes. El formato tiene un único trabajo: desaparecer para que el texto haga el suyo.
Si llevas tus datos profesionales de LinkedIn a Postulit, la herramienta gestiona la tipografía tanto del CV como de la carta a juego, de modo que parecen una candidatura única en lugar de dos documentos cosidos. Eso solo ya corrige el error de formato más común — el desajuste entre las dos piezas dentro del mismo sobre.