La pregunta que casi todo el mundo se hace sobre las cartas escritas con IA está mal planteada. Se quiere saber si el reclutador nota que la escribió ChatGPT. En la práctica no piensa "esto es IA", piensa "esta carta podría haber ido a otras treinta empresas", y abre la siguiente candidatura.
El corte útil no es IA contra humano. Es qué partes de una carta de presentación puede resolver una máquina y qué partes dependen únicamente de ti.
En qué es buena la IA
La estructura, para empezar. Una carta de presentación tiene una forma que no ha cambiado en veinte años: por qué este puesto, qué has hecho que encaje con él, qué buscas ahora y un cierre que no suene a súplica. Un modelo de lenguaje reproduce esa forma sin fallar, y eso te ahorra los cuarenta minutos delante de la página en blanco que hacen abandonar la mitad de las candidaturas.
El vocabulario de la oferta, después. Pega el anuncio y pide los términos que usa la empresa para describir lo que tú ya haces. Si la oferta habla de "gestión de la experiencia de cliente" y tu CV dice "atención al cliente", esa distancia te cuesta entrevistas, y el modelo la detecta antes que tú tras releer tu propio CV doscientas veces.
El tercer uso se infravalora: escribir en un idioma que no es el tuyo. Si te presentas en inglés o en alemán con un B2 decente, el modelo corrige los problemas de registro que hacen que la carta suene a traducción. El fondo no, la formulación sí. Es una ventaja real y no hay motivo para sentirse raro usándola.
Dónde se rompe
Pídele a un modelo que hable de tu experiencia y obtendrás frases con forma de verdad y sin contenido. "Cuento con una trayectoria consolidada en la mejora del rendimiento de equipos." Nadie ha escrito esa frase sobre sí mismo creyéndosela. Es el promedio de diez mil cartas, y producir promedios es justo para lo que sirve un modelo.
Un responsable de contratación busca lo contrario de un promedio:
- La cifra. No "mejoré la conversión" sino "subí la conversión del checkout del 2,1 % al 3,4 % en dos trimestres".
- El nombre propio. El proyecto, la herramienta, el cliente, el mercado. "Migré la facturación de Chargebee a Stripe" vale más que "lideré un proyecto de pagos".
- El motivo por el que es esta empresa. Algo que sepas de ella y que no esté en la primera pantalla de su página de empleo.
- La parte incómoda. El año en blanco, el cambio de sector, el puesto que duró once meses. El modelo lo suaviza, y suavizarlo es peor que una frase honesta.
Nada de esto puede salir del modelo, porque no lo tiene. Si insistes, se inventará algo verosímil, y así es como alguien acaba en una entrevista defendiendo una cifra que se sacó de la manga la noche anterior.
Un método híbrido que aguanta
- Extraer antes de generar. Lee la oferta y saca los cinco o seis requisitos que pesan de verdad, con las palabras exactas que usa la empresa. Hazlo tú: son cuatro minutos y de ahí depende todo lo demás.
- Pedir un esqueleto, no una carta. Que el modelo te dé el objetivo de cada párrafo y su primera frase frente a esos requisitos. Si pides una carta terminada, te la dará, y tendrás la tentación de enviarla.
- Sustituir cada afirmación hueca. Repasa el borrador y marca toda frase sin cifra, sin nombre y sin fecha. Cámbiala por un hecho de tu trayectoria. Si no puedes cambiarla, bórrala. Una carta corta con tres datos reales gana a una página entera de vacío bien redactado.
- Quitar los tics. Pasada aparte, con otra cabeza. Va rápido cuando tienes la lista.
- Leerla en voz alta. Cada frase con la que tropiezas es una frase que no escribiste tú. El oído pilla lo que el ojo se salta.
El último paso parece menor. Es el que más rinde.
Qué hace que descarten un borrador generado
Las frases que delatan
En español los tics de una carta generada son bastante constantes:
- "Me dirijo a ustedes con el fin de expresar mi interés en el puesto ofertado."
- "Me gustaría formar parte de su prestigiosa empresa, líder en el sector."
- "Considero que mi perfil encaja perfectamente con lo que buscan."
- "proactivo", "resolutivo", "capacidad de trabajo en equipo", "aportar valor", "afrontar nuevos retos"
- Las enumeraciones de tres adjetivos perfectamente equilibradas.
Ninguna de estas palabras está prohibida. El problema es la densidad. Un tic pasa desapercibido; cinco en tres párrafos forman un patrón, y quien lleva doscientas cartas esa semana ve el patrón antes que el contenido.
Copiar la oferta palabra por palabra
Hay un fallo muy concreto: pegas la oferta, le pides al modelo que se ciña al vocabulario de la empresa y recibes una carta que reproduce el anuncio casi literalmente, a veces en el mismo orden.
Un humano lo detecta al instante, y los sistemas que puntúan la relevancia de un documento también pueden penalizarlo. Repetir una expresión cinco veces no te hace cinco veces más relevante, hace que el documento parezca fabricado. Usa el vocabulario de la empresa una vez, donde sea exacto, y escribe el resto con tus palabras. Si una frase de tu carta aparece igual en la oferta, reescríbela.
La cobertura de palabras clave le corresponde al CV. La carta sirve para explicar lo que el CV no explica solo, y por eso una herramienta como Postulit se ocupa de la parte estructurada de la candidatura a partir de tu perfil de LinkedIn y te deja a ti el argumento.
¿Hay que decirlo?
Las políticas cambian de una empresa a otra y se mueven rápido. Algunas piden declarar el uso de IA, otras lo prohíben en las instrucciones de la candidatura, y otras filtran los currículums con sus propias herramientas automáticas y encontrarían curiosa tu objeción. Varias convocatorias públicas y programas de graduados ya se pronuncian de forma explícita en un sentido o en otro.
Lee las instrucciones. Si hay una norma, cúmplela, incluso cuando te parezca absurda. Si no la hay, el criterio que aplica casi todo el mundo es sencillo: ayuda con la redacción y el idioma, sí; inventar experiencia, no. Es la misma línea de cuando le pedías a un amigo que te corrigiera la carta.
Por dónde empezar esta noche
Abre la última carta que enviaste y cuenta las frases que contienen una cifra, un nombre propio o una fecha. ¿Menos de tres? Ahí está el problema, y ningún modelo lo va a resolver por ti. Reescribe esas frases con datos de tu trayectoria y deja que la IA se ocupe de lo que quede.